¿Quiénes somos?

Somos una organización sin fines de lucro que trabaja en torno al fortalecimiento de habilidades individuales y colectivas de las mujeres, a través de un programa integral que les permite avanzar hacia su salud mental y autonomía económica.

 

Nuestro modelo de servicios ofrece un programa integral en el cual las participantes reciben atención individual en psicología, asesoramiento en trabajo social, así como talleres, charlas, grupo socioeducativo, programa educativo y diversas actividades; para propiciar un entorno seguro de abordaje y acompañamiento que permita la adquisición, desarrollo y/o fortalecimiento de la salud mental; en complemento con capacitación laboral con miras a la empleabilidad. Trabajamos por, para, con y desde las mujeres. Desde un enfoque de derechos y de género.

 

Misión

Árbol de Esperanza es una organización sin fines de lucro que brinda un espacio seguro y de acompañamiento a mujeres de la región de Occidente enfocándose en acciones como el empoderamiento y refuerzo de sus habilidades, con miras a alcanzar su autonomía y la de la organización.

Visión

Ser una organización feminista consolidada en Occidente que construye alianzas con grupos afines para fortalecer su crecimiento, propiciando así el empoderamiento de las mujeres de la región.

Valores

  • Responsabilidad: nuestras acciones están dirigidas a cumplir con los objetivos de la organización.

  • Sororidad: nos dirigimos a fomentar alianzas y acuerpamiento entre mujeres tanto del equipo de trabajo como de las usuarias, para fortalecer el crecimiento de cada una a pesar de vivir en un entorno patriarcal limitante.

  • Respeto: garantizamos espacios libres de violencia y discriminación por ideologías, credo, etnia, orientación sexual, género, identidad de género, situación socioeconómica y cualquier otra manifestación de discriminación.

  • Compromiso: encaminamos acciones desde el esfuerzo, constancia y perseverancia a través del sentido de pertenencia en la organización.

  • Trato humanizado y horizontal: evitamos las relaciones de poder y hay consciencia de que estamos entre pares.

  • Empatía: de manera constante y consciente nos posicionamos en la realidad de la otra persona.

  • Escucha respetuosa: mantenemos el ejercicio constante y consciente de escuchar sin juzgar; comprendiendo y reconociendo las condiciones particulares de cada persona.

  • Calidez: brindamos un espacio seguro de cercanía y confianza para compartir experiencias de vida y saberes.